28 sept 2013

El Pensamiento Político de Maquiavelo


Lo que parece fascinar a Maquiavelo de la política es que ella hace posible, cuando es realizada con verdadera virtud política, hacer grandes cosas, es decir, fundar o refundar Estados, religiones, leyes e instituciones, y defenderlos protegiéndolos de las potencias extranjeras, y haciéndose temer y respetar de los ciudadanos. Si el príncipe ha de aprender a “no ser bueno”, si ha de utilizar las virtudes del león y del zorro, si ha de emplear la crueldad y el engaño, “de ser necesario”, no es para gozar como un tirano miserable de privilegios e impunidad, sino precisamente para realizar estas hazañas. Dada la heterogénesis de los fines que domina las acciones históricas, en la política lo que cuenta no son las intenciones, sino las consecuencias, y éstas nunca pueden referirse exclusivamente a los propósitos o a la virtud “subjetiva” de los actores, sino que tienen, también, que tomar en consideración el papel de la fortuna. Es todo esto, parece decirnos Maquiavelo, lo que hace grande y admirable la acción política, y no, como parecían creer los mezquinos y frívolos príncipes que tan claramente desprecia, los privilegios, la opulencia y la riqueza ligados al poder.

La política es dura, la política es difícil, la política es cosa seria, y sus imperativos son irreductibles a los de la moral y a los de la religión. El que quiera salvar su alma, el que busque la santidad, el que no soporte la maldad y conflictividad de los seres humanos, bien hará en no comprometerse políticamente. No porque, como a veces se dice, la política sea ajena u opuesta a los valores, sino precisamente porque es un esfuerzo por afirmar ciertos valores en contra de otros valores y en contra de una tenaz resistencia de una realidad áspera, compleja e incluso traicionera. De afirmar, eso sí, valores políticos: el orden, la libertad, la igualdad, valores de la convivencia política, y de afirmarlos no mediante buenos argumentos o mediante buenos ejemplos, sino mediante la fuerza, la astucia y las leyes, precisamente porque la naturaleza o condición de los seres humanos –violenta, egoísta, manipuladora y ambiciosa de poder y de privilegios– los niega, los pervierte y los destruye.   

Salazar, Luis, “Maquiavelo y el Nacimiento del Pensamiento Político Moderno”, en Para Pensar la Política, México, Universidad Autónoma de México, 2004, pp. 173-174.

12 may 2013

Los Pueblos Eslavos



Grupo étnico más numeroso de todos los europeos, con una población superior a los 350 millones, distribuido principalmente por Europa oriental y central, la mayoría por la península de los Balcanes y más allá de los montes Urales en Asia. El grupo lingüístico eslavo, con multitud de dialectos, forma parte de la familia de las lenguas indoeuropeas. Desde el punto de vista lingüístico, el grupo se puede dividir en: la rama eslava oriental, formada por el ruso, el bielorruso y el ucraniano; la rama eslava occidental, que abarca al polaco, el checo y el eslovaco; y la rama eslava meridional, que engloba al esloveno, el serbocroata, el macedonio y el búlgaro.

Los antiguos eslavos eran agricultores y pastores que vivían en las zonas pantanosas y en los bosques de lo que es actualmente el este de Polonia y el oeste de Rusia, Bielorrusia y Ucrania. A partir del 150 d.C., los pueblos eslavos comenzaron a expandirse en todas las direcciones. Hacia el norte, siguieron los cauces de los ríos a través de los bosques de Rusia, y ocuparon los territorios poblados por los pueblos fineses y bálticos, a muchos de los cuales absorbieron. A medida que fueron invadiendo gran parte de la Europa central, en dirección oeste, se toparon con los grupos germánicos y celtas. En el siglo VII, los grupos eslavos habían llegado por el sur hasta los mares Adriático y Egeo. En el transcurso de los dos siglos siguientes se asentaron en la mayor parte de la península de los Balcanes, que entonces formaba parte del Imperio bizantino; ahuyentaron a las poblaciones indígenas o esclavizaron a pueblos foráneos, como los búlgaros. A finales del siglo XVI los rusos, por el este, se habían asentado más allá de los montes Urales en Asia y, en el siglo XIX, la cultura eslava había llegado hasta el Océano Pacífico.

Mientras que los antiguos eslavos probablemente presentaban una considerable homogeneidad racial y cultural, los pueblos eslavos modernos se mantienen unidos sobre todo por su afinidad lingüística y por el hecho de poseer raíces comunes. Los innumerables contactos con pueblos muy diversos, ha influido enormemente en el desarrollo social y cultural de los eslavos.

En el transcurso de los siglos IX y X, misioneros griegos iniciaron a los eslavos en el cristianismo. Sin embargo, su evolución religiosa se vio afectada por el cisma de 1054 entre la Iglesia de Oriente y la de Occidente. Los eslavos fueron pronto el centro del enconado enfrentamiento entre la Iglesia católica de Roma y la ortodoxa oriental. El catolicismo y la cultura occidental triunfaron entre los polacos, eslovacos y checos; sin embargo, más adelante estos últimos se vieron seriamente afectados por la Reforma, y por esta razón, son actualmente el único pueblo eslavo con una gran minoría protestante. En los Balcanes, los eslovenos y los croatas también se mantuvieron fieles al catolicismo romano y entraron a formar parte del entorno de la civilización centroeuropea. Los serbios, macedonios, búlgaros y la mayoría de los eslavos orientales (bielorrusos, rusos, ucranianos) se afiliaron a la Iglesia ortodoxa, y adoptaron muchos aspectos de la cultura bizantina, incluida una adaptación del alfabeto griego, que constituye lo que se conoce como alfabeto cirílico.

Durante el siglo XIV, los turcos otomanos conquistaron la mayoría del sureste europeo; algunas partes de lo que hoy son Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Croacia, la Ex-República Yugoslava de Macedonia, Serbia y Montenegro y Eslovenia estuvieron bajo dominio otomano hasta 1912. Los siglos de dominación turca tuvieron efectos profundos sobre los eslavos balcánicos, muchos de los cuales tuvieron que convertirse al islam. Actualmente, la mayoría de los musulmanes eslavos se hallan en Bosnia y en el sur de Bulgaria.

Aunque los eslavos crearon una serie de reinos medievales entre los siglos IX y XI, gran parte de su historia posterior ha estado marcada por la subyugación a estados extranjeros. Las naciones eslavas actuales son, mayoritariamente, consecuencia de la disolución de los imperios Austro-Húngaro y otomano después de la I Guerra Mundial. A excepción de los checos, los eslavos continuaron siendo pueblos eminentemente agrícolas hasta mediados del siglo XX. Después de la II Guerra Mundial, la mayoría de las naciones eslavas cayeron bajo la esfera de influencia soviética, y sus gobiernos marxistas pusieron en marcha ambiciosos programas de industrialización y urbanización. A finales de la década 1980 y principios de 1990, con la desaparición de la Unión Soviética, las diferentes naciones del este de Europa comenzaron a establecer gobiernos democráticos independientes. En algunas áreas, sobre todo en la antigua Yugoslavia, esta transición ha generado conflictos entre los eslavos de diferentes grupos nacionales y religiosos.


Lenguas eslavas

Forman una subfamilia dentro de la familia indoeuropea. En la actualidad hablan lenguas eslavas más de 390 millones de personas que viven en el norte de Asia, Europa central y oriental, y en la mayor parte de la península de los Balcanes. Muestran rasgos muy similares a las lenguas bálticas, por lo que algunas escuelas lingüísticas agrupan ambos conjuntos en una sola subfamilia, la baltoeslava. Las lenguas eslavas se dividen en tres ramas: la eslava oriental: ruso o ruso mayor, ucraniano, también llamado rutenio, y bielorruso o ruso menor. La eslava meridional: grupo oriental integrado por el búlgaro y el macedonio, y el grupo occidental formado por el serbo-croata y el esloveno. La eslava occidental comprende tres subgrupos: checoslovaco —checo, eslovaco y otros dialectos como el bohemio y moravo— el grupo lequítico —polaco y el cachubo, además de varios dialectos del casuvio (restos del antiguo pomerio)—; el grupo sorabo o lusático —alto y bajo sorabo (y el véndico que hablaron los wendos).

Algunas lenguas eslavas modernas (checo, eslovaco, esloveno y polaco) emplean el alfabeto romano y sus hablantes son predominantemente católicos. Otras, (ruso, ucraniano, bielorruso, macedonio y búlgaro) emplean variantes del alfabeto cirílico, bajo la influencia de la Iglesia ortodoxa. El serbocroata se llama serbio cuando lo hablan los serbios que lo escriben con el alfabeto cirílico, y se llama croata cuando lo hablan los croatas que escriben con el alfabeto romano. Los serbios son ortodoxos y los croatas católicos. La invención del alfabeto cirílico, una adaptación del griego, se atribuye tradicionalmente a san Cirilo, evangelizador griego. Está relacionado con el alfabeto glagolítico, creado por san Cirilo y san Metodio, que comenzaron a evangelizar a los eslavos allá por el siglo IX y tradujeron el Nuevo Testamento a las lenguas de estos pueblos. La lengua que se escribió en este alfabeto ha recibido varias denominaciones: antiguo búlgaro, antiguo eslavón o eslavonio y antiguo eslavo eclesiástico, porque se empleó como lengua litúrgica. Durante la edad media fue lengua propia de la literatura religiosa, así como de los documentos oficiales y diplomáticos.

8 may 2013

Sociedad y Estado en el Mundo Moderno (fragmento)



Los latinoamericanos padecemos de un gran complejo de inferioridad que, por fortuna, cada vez más está siendo superado: nuestra incapacidad para el pensamiento teórico, que se refleja, por un lado, en el predominio de una actitud profundamente pragmática en nuestra producción ideológica, ayuna de ideas universales, de valores y proyectos de acción social universales, en rigor, de un pensamiento universal, que de alguna manera fuera paradigmático, valedero para alguien más que para nosotros mismos, y que encarna, por otro lado, en una mentalidad típica nuestra, que algunos han llamado, es difícil saber si con razón o sin ella, de colonizados, mediante la cual tratamos continuamente de diferenciarnos de nuestros colonizadores, los europeos y los norteamericanos, aduciendo que constituimos un mundo aparte y que pensamos de manera distinta, mientras que, subrepticiamente, sin confesárnoslo a nosotros mismos, somos esclavos fieles de los esquemas de pensamiento que producen y ponen de moda los propios colonizadores.

Como quiera que sea, la verdad parece ser que nosotros, tanto como los europeos, experimentamos una época de decadencia evidente del pensamiento teórico que, en un tiempo, conoció sus cumbres, sus pilares, sus clásicos, en pensadores de la talla de Maquiavelo, Galileo, Vico, Hobbes, Leibniz, Locke, Hume Spinoza, Rosseau, Kant, Hegel o Marx, y que, después de ellos, ni siquiera los europeos han sido capaces de sustituir por algo diferente. Después de los clásicos, la cultura occidental vive de dividendos, sobre una tierra que aquellos descubrieron y a la que le dieron sus propios límites por frontera. A partir de los clásicos, que incluso señalaron el camino por e que debían ser continuados, la filosofía y el pensamiento científico contemporáneos no han hecho otra cosa que desarrollar, ahondar o completar sugerencias planteadas por los clásicos mismos. Y se comprende el porqué: ellos vivieron en una época de grandes descubrimientos, de revolución continua: sus grandes anticipaciones teóricas ayudaron a construir un mundo nuevo, el mismo en el que seguimos viviendo. Por razones de oportunidad histórica son, en cierto sentido, insuperables y, a la vez, indispensables, no sólo para pensar creadoramente, sino además para actuar con una visión global y clara de los problemas. Desde este punto de vista nuestro padecimiento es tan grave como el de los europeos. 

Es lícito que nos sintamos diferentes de los europeos o de los estadounidenses, somos diferentes; pero no lo somos tanto que podamos ignorar lo que ellos han hecho; lo que somos, para bien o para mal, se lo debemos a ellos; experimentamos formas de sociedad que nos han impuesto ellos o que se han derivado de las suyas; tenemos su cultura y hablamos sus lenguas; pensamos con los cánones del pensamiento desarrollado por ellos. Hoy como hace cien años tenemos los ojos puestos en París, Oxford o Harvard, para ver lo que hay de nuevo. Incluso cuando pensamos en nuestra liberación lo hacemos como los hacen los europeos o los norteamericanos.

Siempre ha habido entre nosotros mentes lúcidas que han identificado nuestros problemas como problemas que son universales, que ha engendrado la sociedad capitalista y que, después de todo, son los mismos que aquejan a los europeos y a los estadounidenses. El monstruoso sistema social en el que nos damos es el mismo; nuestro enemigo es común. Si esto es cierto, nuestras tareas son también comunes, y una de ellas, sólo una, consiste en desentrañar a cada momento el carácter, la naturaleza de ese sistema, replantear sus orígenes, observar su desarrollo, explicárnoslo cada vez de nuevo como un todo; en una palabra: conocerlo siempre desde nuevos ángulos para combatirlo mejor, con una conciencia cada vez más clara también de lo que somos, como resultado de un proceso, y de lo que podemos hacer para cambiar o modificar de raíz ese proceso. 

Mientras vivamos en el convencimiento, absurdo por lo demás, de que somos una entidad aislada, una parte, una excrecencia, un accidente de la historia del capitalismo, no seremos otra cosa, en efecto, que unos colonizados. El que no hayamos podido hasta ahora hablar de nosotros mismos como sujetos y como productos de esa historia es, en parte al menos, resultado del tipo de pensamiento que hemos producido o que nuestros colonizadores nos han impuesto. El mundo moderno, capitalista, surgió como un mundo universal; la historia del hombre, como decía el joven Marx, se hizo por primera vez historia universal, por obra de ese típico fenómeno de la civilización capitalista que es el mercado mundial. Y en el terreno del pensamiento los hombres por primera vez pudieron pensar en ellos como entes universales, sin necesidad de recurrir al más allá o a la divinidad. Los grandes problemas a los que se aplicó el conocimiento fueron entonces los del ser y pensar, la naturaleza y el hombre. el individuo y la sociedad la sociedad y el Estado, el Estado y el individuo. Era la edad de los grandes descubrimientos y del pensamiento en grande. 

El desarrollo del capitalismo, sin embargo, trajo consigo la división al infinito del trabajo humano y con ésta la especialización y la desintegración del conocimiento. El tiempo se encargó, además, de desprestigiar los temas universales, los grandes problemas bajo cuyo estímulo nació y se formó el pensamiento filosófico moderno. Y de ello sufrimos nosotros, los llamados colonizados, que surgimos a la vida independiente en la era de la reacción capitalista, del pensamiento desintegrado y especializado y del desprestigio de la producción teórica, global, totalizadora, ecuménica. Nuestra condición de dependientes nos impidió participar en el nacimiento de la civilización moderna, de la que somos un resultado; eso mismo nos ha llevado a pensar, muchas veces con el mayor convencimiento, que tenemos poco que ver con la época heroica de la Modernidad, aun cuando nos incluyamos en ella como un producto. Si de los europeos y de los norteamericanos se puede decir, en general, que están perdiendo progresivamente la capacidad de pensar en los grandes temas, de nosotros se puede decir, en cambio, que jamás hemos tenido esa capacidad.

No es difícil comprender por qué justamente en la época de reacción, después de su pujante ascenso revolucionario en Europa y América, el capitalismo bloquea el conocimiento y la discusión de los grandes temas y la importancia que esto tuvo para nosotros: es precisamente cuando se piensa en términos globales, universales, que los hechos y las cosas particulares, la realidad aparecen como hechos y cosas en continuo movimiento y que las relaciones humanas se enjuician como un todo que, como tal, y no en este o aquel detalle, es susceptible de ser modificado y, si se quiere mejorado. Éste es el sentido de las grandes discusiones filosóficas de la época moderna, de Maquiavelo en adelante. Al abandonar los grandes temas el conocimiento científico se ha vuelto conservador y reaccionario, y la ciencia, de instrumento de liberación que era, se ha vuelto factor de dominación y de opresión. Esto vale tanto para los europeos y los norteamericanos como para los colonizados.

La vuelta a los grandes temas, el retorno al estudio de los clásicos del pensamiento moderno, de Maquiavelo a Marx, no aparecen únicamente, por lo dicho, como una reapertura del conocimiento global del mundo y de la sociedad, sino además como un compromiso intelectual con la liberación definitiva del hombre. 

Córdova, Arnaldo, Sociedad y Estado en el Mundo Moderno, Enlace Grijalbo, México, 1972, pp. 11-14.  

18 mar 2013

La Deuda Odiosa



La deuda odiosa es un concepto de Derecho Internacional Público ideado en 1927 por un jurista y maestro de Derecho llamado Alexander Zak, quien había sido ministro y especialista en leyes en la Rusia zarista y que se dedicó a dar clases en Europa y Estados Unidos a partir de 1921.

Para identificar si una deuda es odiosa y que, por lo tanto, negarse a pagarla es completamente legítimo y legal, se necesitan tres características:


  1. El gobierno de un país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
  2. El préstamo se destina a actividades que no benefician al pueblo.
  3. El prestamista está informado de esta situación pero continúa realizando préstamos a dicho gobierno.


Este concepto tiene sus antecedentes dos eventos muy importantes que tuvieron lugar en el continente americano durante el siglo XIX. El primero de ellos se relaciona con la deuda que el Emperador Maximiliano I de Habsburgo, instalado en el trono de México por Napoleón III después de que las tropas francesas intervinieran en el país. Para combatir a la resistencia de los liberales que se oponían a un proyecto monárquico y extranjero, el Emperador contrajo con banqueros europeos una enorme deuda a muy altas tasas de interés. Luego de que fuera fusilado en 1867 y la causa de los conservadores vencida, el nuevo gobierno mexicano se negó a pagar la deuda que Maximiliano I había contraído. 

Unas cuantas décadas después, con el fin de la Guerra hispano-estadounidense, los Estados Unidos de América, al ocupar militarmente a Cuba y convertirla en un protectorado de facto, simplemente se negaron a absorber la deuda que la isla había contraído con España durante todo el periodo colonial. 

20 feb 2013

Rangers y Celtic: La amarga división en Glasgow



Los pueblos y ciudades del oeste de Escocia están divididas por siglo y medio de tensión sectaria que cobra gran notoriedad cada vez que Rangers y Celtic, los dos grandes clubes rivales de Glasgow, se enfrentan en la cancha de fútbol.

Esta animosidad intensa tuvo su origen en la hambruna que devastó a Irlanda en la década de 1840. En busca de empleo, miles de  campesinos empobrecidos cruzaron el mar de Irlanda y se establecieron en el oeste de Escocia. Los habitantes locales consideraron a estos recién llegados predominantemente católicos como una amenaza a sus trabajos, religión y estilo de vida. En 1888 un cura llamado Hermano Walfrid, cuyo nombre real era Andrew Kerins, creó el equipo de soccer Celtic para la comunidad inmigrante irlandesa de Glasgow. En respuesta, los escoceses protestantes adoptaron al club Rangers como su símbolo. Así se consolidaron las dos identidades opuestas representadas por equipos de fútbol.

La rivalidad extrema entre estos dos equipos creció aún más durante la década de 1970 debido a los conflictos en el norte de Irlanda. Los partidarios de estos dos equipos comenzaron a identificarse abiertamente con las facciones terroristas en conflicto en la región de Ulster: los hinchas del club Rangers portaban a los partidos banderas del UDA (Asociación en Defensa del Ulster) y del UVF (Fuerza Voluntaria del Ulster), grupos paramilitares leales a la Corona Británica; mientras que los seguidores del Celtic llevaban símbolos y enseñas del IRA (Ejército Republicano Irlandés), organización que pugnaba por la independencia del norte de Irlanda del Reino Unido y su inclusión en el Estado irlandés.

Desde hace poco más de un par de décadas, los ánimos entre estos equipos se han calmado. El asesinato de un seguidor del Celtic de 16 años mientras caminaba en un barrio partidario del Rangers, que se suma a otros siete homicidios en cinco años relacionados con la enemistad entre ambos equipos, inspiró una campaña para combatir el odio entre estos dos grupos. Además, en 1989 Rangers incluyó en su alineación a Maurice Johnston, el primer católico escocés en jugar en este club.

Los hinchas de otro equipo importante de fútbol en Glasgow, el Patrick Thistle, son vehementemente antisectarios, rechazando el republicanismo católico y el unionismo protestante. Una de sus principales porras es:

Hello! Hello! How do you do?
We hate the boys in royal blue,
we hate the boys in emerald green.
So fuck the Pope and fuck the Queen
     
(¡Hola, hola! ¿Cómo te va?
Odiamos a los chicos en azul real,
odiamos a los chicos en verde esmeralda.
Así que se joda el Papa y que se joda la Reina)     

17 feb 2013

Las Repúblicas de Asia Central

Grupos étnicos en Asia Central

Conquistado por Rusia en el siglo XIX, lo que entonces se conocía como Turquestán cayo bajo control bolchevique después de la Primera Guerra Mundial y fue reorganizado con base en líneas de distribución étnico-nacionales. El resultado fue la creación de cinco repúblicas soviéticas cuyas fronteras poseen una tortuosa complejidad, especialmente donde Uzbekistán colinda con Kirguistán y Tayikistán en el valle de Ferganá. Bajo el control soviético, el régimen unipartidista permitió a los líderes comunistas locales mantener la ficción de que los conflictos territoriales e interétnicos habían sido erradicados en Asia Central.  Cuando las cinco repúblicas se convirtieron en entidades soberanas en 1991, las aspiraciones territoriales resurgieron con fuerza, incluso a pesar de que los regímenes en el poder declararon su apoyo a las fronteras existentes.

La mayor de las repúblicas, Kazajistán, tiene una larga frontera con la Federación Rusa que, a los ojos de muchos kazajos, fue establecida para beneficiar injustamente a ésta. Específicamente, los nacionalistas kazajos sostienen que las frontera occidental natural de su nación es el río Volga y que Kazajistán posee una reivindicación legítima sobre Astracán y otras regiones del Volga. Curiosamente, en la República Autónoma de Kalmukia de la Federación Rusa algunos líderes han expresado la reivindicación sobre la rivera oeste del delta del Volga. Los nacionalistas rusos responden a las reclamaciones kazajas reivindicando a su vez grandes áreas del norte de Kazajistán donde los rusos étnicos (40% de la población total de Kazajstán) son el mayor grupo nacional. Kazajistán también posee potenciales reclamaciones territoriales contra Kirguistán y Uzbekistán, en el último caso sobre Karakalpakia en torno al mar de Aral (aunque algunos líderes karakalpakos están en favor de la transferencia de soberanía a la no contigua Federación Rusa). Además, reivindicaciones sobre varios territorios colindantes de Kazajistán han surgido en Kirguistán, Turkmenistán y Uzbekistán, mientras que Uzbekistán también enfrenta problemas territoriales con sus otros tres vecinos.

Los problemas más complejos existen en la relación territorial de Uzbekistán con Tayikistán (cuya población es predominantemente de lengua persa, mientras que las otras cuatro repúblicas son túrquicas en composición étnica y lengua). Para muchos tayikos la inclusión en Uzbekistán de Samarcanda, Bujará y otras ciudades históricas en el valle de Zeravshhan pobladas por tayikos fue una gran injusticia de parte de los bolcheviques que diseñaron las fronteras durante la década de 1920 ya que los privaron de muchos sitios culturales y religiosos importantes. Por su parte, muchos uzbekos recuerdan que las ciudades del valle de Ferganá como Khodjed (llamada Leninabad de 1932 a 1990), Isfara y Kanibadam habían quedado excluidas de la República Socialista Soviética Autónoma de Tayikistán creada en 1924 y sólo fueron incluidas dentro del territorio tayiko cuando Tayikistán adquirió estatus republicano completo en 1929. Su aspiración a la "recuperación" de dichas áreas refleja la autoridad histórica uzbeka bajo el antiguo Emirato de Bujará, el cual a su vez explica las ambiciones territoriales de importantes minorías uzbekas en Tayikistán y Kirguistán. Los asuntos que involucran a Tayikistán se han complicado debido a las luchas políticas internas que llevaron a la caída del gobierno de Nabiyev en septiembre de 1992 y a la afirmación de soberanía de la república autónoma de Gorno-Badakhshan en las montañas del Pamir, donde predominan los musulmanes ismailíes o septimanos.

Bodgan Szaj Kowski, Encyclopedia of Conflicts, Disputes and Flashpoints in Eastern Europe, Russia and Succesor States, Longman Group, Londres, 1993.       

1 feb 2013

Совeтская Пропаганда (Propaganda Soviética)

¡EN EL NOMBRE DEL COMUNISMO!

LA SOCIEDAD DE NACIONES: ¡CAPITALISTAS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

¡EL PUEBLO Y EL EJÉRCITO SON INVENCIBLES!
A TRAVÉS DE LOS MUNDOS Y DE LOS SIGLOS


¡HIJOS DE OCTUBRE, PIONEROS DEL UNIVERSO!

¡JURO DERROTAR AL ENEMIGO!

¡CONSTRUIMOS CON AMISTAD Y LLEVAMOS PAZ AL ESPACIO!

¡NOS SOLIDARIZAMOS CONTIGO, VIETNAM!

¡GLORIA A LOS HÉROES POPULARES DEL POTEMKIN!

¡GLORIA AL PUEBLO SOVIÉTICO, PIONERO EN EL ESPACIO!

¡GLORIA AL PARTIDO COMUNISTA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA!
12 DE ABRIL. DÍA DE LA COSMONÁUTICA

EL CONOCIMIENTO ROMPERÁ LAS CADENAS DE LA ESCLAVITUD
¡LUCHAMOS POR LA PAZ, DEFENDEREMOS LA PAZ!
¡EL CAMINO SOVIÉTICO ESTÁ EN EL COSMOS!